MELQUISEDEC
 
MOZART 33-3
CURRICULUM
CÁMARA
HIRAM
MAESTRÍA
MELQUISEDEC
TAROT
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INVITACION
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MELQUISEDEC

Trazado Arquitectónico de Tercer Grado.
Por G .•.T .•.O.•., M.•. M.• I.•.
En el Valle de Valparaíso, a 16 de Noviembre del 2007, E.•. V.•.

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ELEMENTOS PARA UNA FILOSOFÍA INICIÁTICA

Desde el nacimiento de la filosofía, frente al análisis intelectual que ha dominado en occidente, ha habido un hilo conductor que ha desarrollado la vía intuitiva y experimental del conocimiento.
Esta tradición que tiene sus orígenes en Hermes Trismegisto, la orden de Melquisedec y que enlaza con la visión apocalíptica de unos Nuevos Tiempos, propia del esoterismo hindú -tras el Kali Yuga y su nuevo avatar, Kalki- y en la que el arcángel S Miguel, según la tradición cristiana en este caso, desarrollará un papel protagónico.
Algunos ejemplos concretos pueden permitirnos aclarar la diferencia entre la filosofía iniciática y la cultura académica oficial.
Por ejemplo, en la obra Alcibíades, de Platón, Sócrates afirma algunas cosas muy importantes sobre el famoso axioma del Conócete a ti mismo, escrita sobre una columna del templo de Delfos:

1. Sólo quién se conoce a si mismo es justo y templado;
2. Para conocernos tenemos que fijarnos en lo divino que está dentro de nosotros;
3. Sólo quién se conoce a si mismo es justo y templado y puede por tanto gobernar la Ciudad.

Sócrates, en dicho diálogo con Alcibíades, afirma una cosa extraordinaria: ¡para gobernar bien una colectividad hace falta conocerse a si mismo, es decir, conocer el lado divino que está en cada uno de nosotros!
El académico, con respecto de esta importante afirmación, quitará lo esencial en cuánto que se limitará a hacer análisis exegéticos, etimológicas, comparaciones con otros autores o filosofías... no comprenderá con el alma y con el espíritu o bien, a diferencia del que busca la comprensión iniciática, no tratará de experimentar y averiguar en sus mismos sentimientos, pensamientos y comportamientos, el conocimiento de lo divino al que Platón alude.
En este sentido, tomemos un fruto, una naranja, por ejemplo: una cosa es medir sus dimensiones, el peso, estudiar los colores, y otra cosa muy distinta es degustarla, comerla, saborearla, sentir la energía que nos transmite.
El conocimiento exterior, intelectual, se para en el estudio exterior de la naranja pero no llega nunca a saber como es efectivamente la naranja, porque se olvida de comerla. Imaginaros a un hombre que se encuentra dentro de una esfera y otro en su exterior.
El que se encuentra en el interior, naturalmente la verá cóncava, mientras que contrariamente quien está en el exterior, la verá convexa.
Los dos discutirán y se pelearán sin ponerse de acuerdo.
Ahora interpretamos esta imagen.
Supongamos que el que está dentro de la esfera es el corazón; él observa la vida desde dentro, subjetivamente o bien mediante la emoción, el sentimiento o la sensación.
El que está en el exterior es el intelecto, quien observa desde fuera las cosas objetivamente y racionalmente.
Por eso entre el corazón y el intelecto, como entre la religión y la ciencia siguen perpetuándose discusiones interminables y seculares. ¿Quién dice lo auténtico?
Ambos, pero cada uno al cincuenta por ciento.
Para demasiadas personas la espiritualidad consiste en leer libros de esoterismo. No comprenden mucho de ello, ¿por qué no se liberan de las teorías -y de teorías innecesarias e incluso hasta contradictorias- en las que no se encuentran?
Pero qué importa.
Siguen llenándose de tales lecturas. ¿Cuándo comprenderán que la espiritualidad consiste en elegir un método, en estudiarlo bien y en llevarlo a la práctica?
Ya que la única cosa que cuenta realmente es la vida, la vida divina que el hombre tiene que vivir.
Ella le aportará todos los conocimientos del cielo y de la tierra.
Quien se conforma con leer libros, gasta su tiempo; aunque sea capaz de exponer perfectamente su contenido, los demás sentirán perfectamente que tras la exposición está el vacío, ya que no transmite amor, ninguna luz, ninguna comprensión profunda. Los conocimientos son una práctica inútil si no son vivificados por el amor y la luz. El amor y la luz no se consiguen leyendo, sino aplicando cada día las reglas de la Ciencia iniciática.



LA FILOSOFÍA INICIÁTICA DE LA ANTIGÜEDAD
La búsqueda filosófica, por contra, no contempló en el pasado la escisión propia de la cultura occidental que hemos señalado.
En efecto, Jámbico en Sobre la Vida de Pitágoras dice que Pitágoras había sido el primero en llamarle a si mismo filósofo, no limitándose a introducir la expresión, sino explicando su sentido efectivo...
La Sabiduría es un saber real alrededor de lo Bello, lo Primero y lo Divino, siempre idénticos en si mismos y del que las otras cosas participan.
La filosofía es, en cambio, el deseo de semejante contemplación especulativa. Bello es por tanto este esfuerzo interior de formación espiritual, que contribuye a la purificación de los hombres.
No por casualidad, Pitágoras, como otros griegos, estuvieron en India y aprendieron importantes conocimientos.
Schopenhauer escribe: Según Apuleyo, Pitágoras habría estado en India, y habría sido instruido por los mismos brahmanes.
Por consiguiente, yo creo que la filosofía y el conocimiento de Pitágoras no ha consistido tanto en lo que él ha pensado, cuánto en lo que él ha aprendido.
Schopenhauer todavía escribirá, a propósito de los viajes a India de sus filósofos contemporáneos: Vosotros fuerais como maestros y volvierais como discípulos, en otro sentido.
Allá cayeron por vosotros los velos (Parerga y Paralipomena).
La búsqueda filosófica, en sentido iniciático; no fue un saber académico, pero tampoco algo destinado a todos.
Este limitado acceso no se tradujo en algo propio de un carácter orgulloso o aristocrático, sino en un saber iniciático de diferente receptividad por parte de las personas debido a su grado evolutivo, en cuanto que diferentes son las experiencias individuales libremente experimentadas en el ciclo de las reencarnaciones.
En razón de esto, el mismo San Pablo, al dirigirse a sus discípulos para explicar que algunas cosas no pudieran ser reveláis, utilizó la famosa metáfora sobre las comidas líquidas destinadas a los niños y sobre las comidas sólidas destinadas a los adultos.
Todavía, les dice, tengo muchas cosas que deciros, pero no podéis soportarlas por ora (Evangelio de Juan).
En este sentido, los Evangelios guardan numerosas indicaciones: Cuando estuvieron solos, los que estaban alrededor de él (Jesús) junto con los doce le preguntaban en cuanto a las Parábolas.
Y él les Decía: A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; pero para los que Están fuera, las cosas le serán dichas en Parábolas, para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan; de modo que no convirtiéndose no les fuera perdonado (Evangelio de Marcos).
Mediante las Parábolas semejantes les hablaba la Palabra, conforme a lo que puedan Oír. No les hablaba sin Parábolas, pero en privado les explicaba todo a sus Discípulos (Evangelio de Marcos).
O también, No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra vosotros y os despedacen (Evangelio de Mateo).
En efecto, vosotros que deberíais ser ya maestros por razones de tiempo, necesitáis nuevamente que alguien os enseña los primeros elementos de la palabra de Dios y os habéis vuelto necesitados de leche y no de comida sólida. y es que quién todavía se alimenta de leche es ignorante de la doctrina de la justicia, porque todavía es un niño.
En cambio el alimento sólido es para los hombres hechos, los que tienen las facultades ejercitadas para distinguir lo bueno de lo malo (S Pablo, en Cartas a los Judíos).
Entre los perfectos hablamos, sí, de sabiduría, pero de una sabiduría que no es de este mundo, ni de los dominadores de este mundo que son reducidos al nada; hablamos de una sabiduría divina, misteriosa, que ha quedado escondida, y que Dios ha predispuesto antes de los siglos por nuestra gloria.
Nadie de los dominadores de este mundo ha podido conocerla; si la hubieran conocido, no hubieran crucificado al Dios de la gloria (S Pablo, en Cartas a los Corintios).
Platón habló de filosofía transmitida por los dioses de la tradición antigua. Esta doctrina se distinguía por tratarse de una filosofía destinada a los iniciados (Teeteto) y no a los hijos de la Tierra, los que sustentan tercamente que todo lo que no soy capaz de atrapar entre las manos no existe absolutamente (Sofista).
En cambio, la filosofía transmitida por los dioses se dirige a los iniciados, a los Amigos de las Ideas, a pocas personas (Político y República). Un Dios en persona haciéndonos este regalo también nos ha dado la salvación (Epínomis).
Afirma Heráclito, a ellos se dirige la enseñanza del Efesio, no a los otros, que no son animados por el deseo de conocer la verdad, ni de comprender el valor y el sentido, indiferentes e inconscientes, durmientes. A los otros hombres que no se replantean las cosas que hacen cuando están despiertos, como distinguirlos de cuando duermen.
En la Teología Mística, Diógenes Areopagita escribe: Cuida que nadie escuche de lo que está reservado para iniciados: me refiero a los que quedan prisionero de las realidades, que piensan que no existe nada supra-esencial, que creen conocer con su ciencia a quien no ha hecho sino tiniebla de su escondite [Salmos].
La filosofía iniciática nació de manera coincidente entre los persa y con Hermes, entre los Egipcios, se nutrió enseguida de Orfeo y Aglaofemo cerca de los tracios, desarrollándose con Pitágoras entre los griegos e Itálicos, para llegar a su culminación con Platón.
Fue costumbre de los antiguos teólogos cifrar los divinos misterios bajo fórmulas matemáticas y metáforas poéticas, para facilitar su difusión según las necesidades y capacidades de cada cual. (Ficino, en la Introducción a los Enéadas de Plotino).
Hay por tanto una doctrina antigua, un saber antiguo que ha acompañado desde sus orígenes al hombre, y que ha impregnado con diferentes manifestaciones todos los pueblos y religiones.
Este saber nace de la filosofía iniciática y de los Evangelios, y a este mismo saberse reconduce la enseñanza de Peter Deunov y O M Aivanhov.
También S Agustín reconoce la existencia de este antiguo saber. Afirma en las Confesiones: Me he expresado así, haciendo referencia al nombre y no a la realidad que él propone. La sabiduría que ahora toma el nombre de religión cristiana, ya existió desde antiguo.
Fue con la venida de Cristo, cuando la verdadera religión ya preexistente, empezó a llamarse cristiana.
Después de la resurrección y su ascensión, los Apóstoles que empezaron a predicar su Palabra, estando en Antioquia por primera vez, empezaron a ser llamados junto con sus discípulos Cristianos.
Por eso he hablado en nuestro tiempo de religión cristiana, no porque no existiera antes, sino porque es en este momento cuando toma este nombre.
Si ahora un tercer observador llegara y dijera: La esfera es tanto cóncava como convexa, los dos primeros, en este punto, se preocuparían y lo considerarían un insensato.
En realidad, este último es un sabio que contempla la verdad en su entereza.
Representa la intuición que tiene la capacidad de reunir pensamiento y sentimiento para ver al mismo tiempo las cosas del interior y del exterior.
Por conocer la verdadera realidad de las cosas, es al mismo tiempo objetiva y subjetiva, al mismo tiempo interior y externo (Mikhael Omraam, en Pensamientos Cotidianos).
También el hombre de la calle, inducido por la cultura oficial a vivir separado del justo Si Superior, no supondrá normal conocer y vivir lo divino y jamás creerá normal que el hombre político tenga que llevar, de manera preventiva, un recorrido espiritual en el sentido indicado por Platón.
Sin embargo, Platón está en los programas educativos y, pese a la distancia de siglos, es objeto de estudio y admiración.
Si esto apenas es entendido, qué sucederá con otras tantas ideas fundamentales... sobre el amor y la sexualidad, sobre el alma y la reencarnación.
Pero éste Saber ha sido expresado por otros grandes personajes de la humanidad.
Se ha alimentado sin embargo un tipo de conocimiento exterior, intelectual, bien entendido, algo necesario y natural pero no exhaustivo.
Una relación recurrente entre la filosofía occidental y aquella oriental, con respecto a lo afirmado, es que con cierto esquematismo se podría observar que en nuestra historia de la filosofía no se encuentran más que ocasionalmente pensadores dispuestos a traducir en la práctica sus principios.
Para usar una metáfora, se planean edificios suntuosos para luego vivir en chabolas ruinosas.
La filosofía hindú, al revés, exhibe una perfecta correspondencia entre la teoría y la regla, es decir, entre el conocimiento y la acción.
Su objetivo primario es la realización de Si Mismo.
Parece paradójico, efectivamente, que se consideren sabios, artistas, genios.. y mientras tanto no ahonden en la vida interior aquellos valores mismos de los que son portadores. El alma y el espíritu, elementos esenciales de nuestro Ser, no son tocados ni influenciados por las culturas académicas, mientras que si son puestos en el centro por la filosofía iniciática.
Esta separación entre conocimiento intelectual de un lado y la conducta de vida misma, del alma, del propio espíritu del otro, ha engendrado grandes sufrimientos en el individuo. Incluso ha caracterizado negativa y desaforadamente, en occidente, la comprensión de las Verdades de los Evangelios, contraponiendo la Iglesia de Juan a la de Pedro.
A causa de esta actitud el hombre ha desarrollado un cambio desarmónico, desarrollando lo intelectual en detrimento de los recursos internos ligados al alma y al espíritu, encontrándose vulnerable respecto de las dificultades de la vida y sus aspectos efímeros e ilusorios.
Él siempre conoce mejor bajo el perfil exterior la realidad objetiva, la tierra exterior y cada vez menos la tierra interior, respecto de la que debería ser simbólicamente el Rey.
Este intelectualismo puede concernir obviamente también en la misma filosofía iniciática si se olvida que el esoterismo es ante todo un modo de vivir, una educación de la mirada que permite de divisar la presencia inefable de lo Sagrado en el momento (M Mirabail, en Diccionario del Esoterismo).
Aivanhov recuerda, a tal efecto, que los actos de la vida cotidiana son lo primero en el camino de perfeccionamiento individual, la base de la verdadera espiritualidad.
Ciencias tales como la alquimia, la magia, la astrología o la cábala, en la medida que penetran en los grandes misterios de la creación, pueden ayudarnos a avanzar más rápidamente en el amino evolutivo.
Pero estas ciencias son de difícil aprovechamiento si no son aplicables en el hombre, en sus actividades cotidianas.
En efecto, en la comida encontramos la alquimia, en la respiración la astrología, en la palabra y en el gesto la magia y en el pensamiento la Cábala.
No hace falta estudiar la Ciencia esotérica separándola de la vida.
Aprendiendo a comer, respirar, actuar, hablar, pensar obtendremos las bases de estas cuatro ciencias fundamentales.
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El guardián de éste saber divino, de este áncora de salvación para el hombre, es la orden de Melquisedec, manifestación del Espíritu del Cristo, cuyo papel es evidenciado en los Evangelios, en el Génesis, en las Cartas de S Pablo y en el Apocalipsis, además de, bajo diferente nombre, en otras grandes religiones.
Él es el garante de la continuidad de éste Saber, de esta filosofía divina de todos los tiempos y puede desarrollar este papel en cuanto que, como S Pablo subraya, no tiene padre ni madre, ni genealogía, sin principio ni fin, hecho parecido al Hijo de Dios, prototipo por siempre de verdadero sacerdocio.
Por tales razones es el Maestro de todos los Maestros y a cuya orden el mismo Jesús perteneció.
LA FILOSOFÍA INICIÁTICA HOY

La filosofía iniciática por muchos siglos ha obrado con gran discreción, dirigiendo poco e inspirando a grandes Maestros, santos y genios.
No raramente, como es sabido por todo, sus partidarios también han sido perseguidos.
El discípulo tuvo que observar en el pasado una regla fundamental saber-querer-osar-callar.
Las famosas iniciaciones ocurrieron sin embargo en los templos o en lugares particulares.
En la época contemporánea, la ciencia iniciática, como la interpreta la Fraternidad Blanca Universal de Deunov y Aïvanhov, reaparece en una forma nueva con métodos nuevos, pero adherida a los Principios que han encontrado su máxima manifestación en los Evangelios.
La filosofía iniciática a partir de la época contemporánea sale de su secretismo y se dirige explícitamente a toda la humanidad, utiliza un lenguaje sencillo y ofrece de manera fraterna transmitiendo métodos y reglas aptas a todos (Él Yoga del Sol), cualquiera que sean las características evolutivas de cada cual, para que cada uno pueda encontrar la casa del padre.
Aïvanhov afirma que el objetivo de una enseñanza iniciática es enseñar a los seres humanos cómo volver a la casa del Padre, el alto refugio mencionado en el Salmo 91: Mi refugio y mi fortaleza, mi Dios en quien confío.
Una vez anclado en la fortaleza, se sentirán seguros y las fuerzas del mal no podrán venir a sorprenderos.
Parece por contra que los hombres hacen todo lo posible para alejarse del mencionado alto refugio en que podrían vivir bajo la protección de Dios.
Como si quisieran vivir su vida alejados de Dios e infringiendo sus leyes. Ahora bien, eso lo único que prueba es que tendrán todavía que sufrir mucho porque no quieren entrar en la luz y el conocimiento divinos, único lugar en dónde podrán sentirse protegidos.
Sí, tienen la tendencia a alejarse, a desobedecer, sencillamente es porque está escrito en su suerte que deben sufrir, mientras los que han sufrido y por ello comprendido, harán todo lo posible para volver cerca del Padre y la Madre celeste.
Y además es importante subrayar que, en nuestros días, las pruebas de iniciación no tienen lugar más en los templos, sino en la vida misma.
Es en la cotidianidad de todos los días donde se tienen que atravesar las pruebas de los cuatro elementos, que son las pruebas de la materia: aprender a dominar el cuerpo psíquico, la tierra, los sentimientos, el agua, los pensamientos, el aire, y la sensualidad o fuerza sexual, el fuego.
"Por siglos les ha sido enseñado a los cristianos que el cuerpo y con ello la tierra son un lugar de perdición; por consiguiente confían solamente en el Cielo para la salvación de su alma.
¡Cuánta incomprensión! La mayor parte de los que aceptan estas teorías descuidan su cuerpo y acaban por fosilizarse. Imaginan convertirse en algo sublime mirando tan solo hacia arriba, pero un ser humano que no acepta conscientemente la vida sobre la tierra no puede tener ninguna vida auténtica en Cielo.
La Era de Acuario que viene nos trae otra filosofía.
Acuario, el aguador, enseña que el hombre tiene que mirar hacia el Cielo, pero no para alejarse de la tierra.
Tiene que contemplar el Cielo para bajar todo lo que es bello, luminoso y eterno.
Entonces la tierra se volverá un espejo del Cielo, un frondoso jardín, un huerto, un sol de luz y belleza. ¿Por qué tiene que estar el Paraíso arriba y aquí, sobre la tierra, tan solo miserias, pobreza y fealdad?
No, desde ahora todo será diferente porque la belleza bajará sobre la tierra y todo será radiante: las piedras, las plantas, los animales, los seres humanos.
Hoy también el hombre que quiere saber y no sólo opinar... un Dios lejos del hombre, situado en los cielos empinados, envuelto en el misterio de un comportamiento imprevisible y de una religión apuntaladas por dogmas, son propias de una mentalidad occidental ya trasnochada, pues el hombre de hoy lo quiere conocer en las dinámicas de su manifestación para poderlo vivir en la profundidad de su corazón.
Un papel importante, según la tradición iniciática, lo desarrollará en esta época el arcángel Miguel, capaz de vencer... con la ayuda de su ejército, lo que las multitudes han suplicado durante siglos del Creador.
He aquí porque tenemos que conectarnos con él, pedirle su protección y la posibilidad de obrar con él para obtener la victoria.
La luz triunfará sobre las tinieblas: ha sido predicho y así será. ¿Por qué no participar en tal acontecimiento?
Los hijos de Dios que participen en su misión, recibirán el beso del ángel del fuego. ¡Tal beso no les quemará sino que los iluminará!

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HERMES TRISMEGISTO

La Tabla de Esmeralda es un texto esotérico, aparecido en la edad media y atribuida por la tradición a Hermes Trismegisto, el Tres veces Grande, gran sacerdote de la ciencia iniciática en el antiguo Egipto.
Según el pensamiento tradicional -Marsilio Ficino, por ejemplo- Trismegisto fue denominado como el tres veces grandes porque fue un gran filósofo, gran sacerdote y gran rey, en una época en que era posible tal concurrencia de tales funciones.
En las obras de O M Aïvanhov también se lee que el apelativo se refirió a la alcanzada autoridad espiritual de Hermes en los tres planos, de ahí también el tres veces grande.
Marsilio Ficino escribió de Hermes: es el primero de los autores de teología; le sucedió Orfeo, entre los teólogos de la antigüedad.
Aglaofemo es iniciado en la enseñanza sagrada de Orfeo, y tuvo como sucesor en teología a Pitágoras, de quien fue discípulo Filolao, el maestro de nuestro divino Platón. Hay por lo tanto un continuidad teológica... qué tiene su origen en Mercurio y culmina en el divino Platón.
Diodoro, en su Biblioteca Histórica, escribe: Entre todos Osiris le tuvo en el más alto grado de consideración a Hermes, porque estaba dotado de una natural sagacidad para introducir las innovaciones capaces de mejorar la vida. Según la tradición, es obra de Hermes la articulación del lenguaje común, el descubrimiento del alfabeto y la organización de los rituales divinos. Él fue el primero en observar la ordenada disposición de los astros y la armonía de los sonidos musicales según su naturaleza. También los griegos fueron por él educados en el arte de la exposición y la interpretación, el arte de la hermenéutica, y por esta razón le han dado nota el nombre de Hermes.
A Hermes también le son atribuidos otros textos heterogéneos denominados Escritos Herméticos, extremadamente estimados en el Renacimiento y traducidos por Marsilio Ficino, que le fueron entregados por el monje Leonardo de Macedonia a través de la corte de Cosme de Médicis.
Entre estas obras el famoso Pimandro se señala que es el primer libro del Corpus Hermeticum.
La influencia de los escritos herméticos sobre el pensamiento filosófico y la búsqueda alquímica ha sido grande, Jordano Bruno, Lattanzio...
Los escritos herméticos fueron elaborados en el período helénico por los alejandrinos, probablemente sacando del cuerpo de los sagrados textos egipcios. Se sostiene incluso que el mismo Moisés sacó parte de su saber de los escritos de Hermes Trismegisto.
La Tabla de Esmeralda, en concreto, fue traducida del árabe al latín en el 1250. Y que al parecer las Reglas fueron encontradas, antes de la era cristiana, en una tumba egipcia sobre una tabla de esmeralda.
Eliphas Levi escribió que en ella se contenía la unidad del ser y la unidad de las armonías ascendientes y descendientes, escalera progresiva y proporcional del Verbo; la ley inmutable del equilibrio y el progreso proporcional de las analogías universales.


LA TRADICIÓN INICIÁTICA DE MELQUISEDEC

El Maestro de todos los Maestros, Melquisedec, el ejecutor de la paz y la justicia.
La orden de Melquisedec representa la verdadera Tradición del Amor, de la Sabiduría, y de la Verdad ya manifestada.
El mismísimo Jesús, como resulta de los textos sagrados, debió pertenecer a la orden de Melquisedec.
Melquisedec es un personaje sagrado y misterioso, mencionado en algunos pasajes de los Textos Sagrados indicados (Salmo de David 110, Hebreos 5 a 7 y Génesis 14).
Su importancia es extraordinaria si se considera que Jesús y Abraham pertenecieron a la orden de Melquisedec y que él aparece sin genealogía, sin datación en relación a su nacimiento o muerte, sinónimo al Hijo de Dios o como Sumo Sacerdote del Dios Altísimo -Tú eres Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. (Sl 109,4).
En el Génesis 14, la referencia es más descriptiva.
Según nos comenta, los reyes de las ciudades de las márgenes del río Jordán estaban en discordia, y acabaron en guerras.
El rey de Sodoma y el de Gomorra cayeron en su huida, y los que escaparon huyeron al monte.
Los vencedores se llevaron prisionero a Lot, el sobrino de Abraham que habitaba en Sodoma, con todo lo que tenía.
Alguien que logró escapar, dio a Abraham la noticia de lo sucedido, quien inmediatamente movilizó una tropa y los derrotó.
Cuando Abraham regresaba victorioso le salieron al encuentro el rey de Sodoma y Melquisedec, entonces rey de Salem, para rendirle homenaje.
El rey de Sodoma le dijo que se quedara con todos los bienes recuperados en la batalla; pero Abraham no quiso quedarse con nada.
Melquisedec, además de rey de Salem, era sacerdote del Dios Altísimo, y presentó pan y vino para ofrecerlos en sacrificio.
Mientras hacía esto bendijo a Abraham, diciendo: Bendito seas de parte de Dios creador de cielos y tierra.

Abraham, en agradecimiento, le dio la décima parte de todo el botín obtenido.
Aivanhov recuerda que la figura de Melquisedec vuelve aparecer nos ya en el Génesis, sino de manera implícita en los Evangelios, en las Epístolas de Pablo, siendo también citado como el Personaje misterioso en el Apocalipsis de Juan.
Igualmente, en el Paraíso de Dante Alighieri (canto VIII de La Divina Comedia) se hace una breve indicación a Melquisedec constituyendo el precedente del rey-sacerdote de la tradición hebrea
Según las Tradiciones Esotéricas de Oriente y Occidente, Melquisedec es el Maestro de todos Maestros, es el ejecutor de la paz (Melki) y de la justicia (tsedek) y todos los grandes Maestros que han llevado la luz a los pueblos en el curso de los siglos provienen de la orden de Melquisedec.
Su orden representa la verdadera Tradición del amor, de la Sabiduría y de la Verdad, e inspira la enseñanza de Deunov -quien le ha dedicado algunos cantos sagrados-y Aivanhov.
Los Padres de la Iglesia se sirvieron de esta figura bíblica para hacer de el la imagen del Cristo, el modelo bíblico del sacerdote...
En el Salmo 110 se le atribuye al Rey-Mesías un raro carácter sacerdotal por directa investidura de Dios: Tú eres para siempre sacerdote según la orden de Melquisedec.
El día antes de su muerte en cruz, Cristo instituyó en el Cenáculo al igual que él la eucaristía, por lo que así llevó a cabo la profecía de la antigua alianza, ligada a la ofrenda sacrifical de Melquisedec.
Justo por ello, recuerda la Carta a los Judíos: Él... se volvió causa de salvación eterna por todos los que le obedecen, habiendo sido proclamado por Dios como sumo sacerdote a la manera de Melquisedec.
Melquisedec es el Rey del Mundo, el Soberano de la Tierra de los Vivientes, la Tierra de Inmortalidad.
En todas las tradiciones se hace referencia a la existencia de una tierra paradisíaca, Agharta, Shamballa... gobernada por un Soberano Pontífice, rey de Justicia y Paz.
También se habla de Sanat-Kumara, literalmente El Eterno Muchacho, según los sagrados textos religiosos de la India.

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EL ARCÁNGEL SAN MIGUEL Y LOS NUEVOS TIEMPOS


La cristiandad, los hebreos y las Tradiciones iniciáticas tienen reservado al arcángel Miguel -cuyo nombre quiere decir Mi-Kha-El, Quién como Dios- desde los tiempos antiquísimos, un papel presente en la lucha que se combate como individuos y como colectivo, hasta al final de los tiempos, contra las fuerzas del mal.
San Miguel es uno de los siete arcángeles y está entre los tres cuyos nombres aparecen en la Biblia, el arcángel por excelencia.
Su culto está muy difundido a nivel popular: muchísimas son las localidades en Europa que le han elegido como patrón, sus representaciones artísticas, las iglesias; a menudo es representado sobre las agujas de los campanarios, cuál guardián de las Iglesias.
En Constantinopla tenía un templo dedicado y era también muy famoso el Mikaelion, de Sostenión, imponente santuario... según la tradición, Miguel curó milagrosamente al emperador Constantino.
El emperador Constantino a partir del 313 le tributó un culto intenso.
Carlomagno le dedicó el Sagrado Romano Imperio, imitado luego por los soberanos franceses que, hasta Luis XIII, le dedicaron su reino.
Rara y misteriosa la línea con la que están enlazados sus principales lugares de culto, todos erigidos sobre los restos de antiguos templos paganos.
Tal línea, trazada partiendo del Monte Carmelo, Palestina, para acabar sobre el Monte de San Miguel, en el sur oriental de Inglaterra, pasando por Delos, Delfos, Monte Sant'Angelo (Gargano), Sagrada de San Miguel, Valsusa y Mont Saint Michel, en el norte oriental de Francia, llamando la atención de los estudiosos de esoterismo.
En la tradición hebrea se le atribuye la defensa del pueblo elegido, símbolo de la protección divina sobre el pueblo de Israel (Daniel 10 a 21) .
En el Kabbalah, o Cábala, San Miguel es asociado desde hace mucho con el fuego solar, al arcángel Mikhael sostenedor del sephira Tiphereth, que es la sephira central del Árbol de la Vida (Árbol sefirótico o Árbol cabalístico).
Tiphereth es la esfera del Idealismo, de la Conciencia Superior.
Yace en el corazón del Árbol de la Vida: el Sol, oro, el plexo solar... Tiphereth significa Belleza.
El Árbol sefirótico, el Árbol cabalístico de la Vida es la imagen del universo que Dios impregna con su esencia, una representación simbólica de la vida divina que circula a través de toda la creación.
Es un esquema simbólico que resume toda la ciencia iniciática, las doctrinas de todos los Iniciados.
Puede ser comparado con una semilla: plantadla, y aparecerá ante vosotros toda la creación con una multitud de criaturas.
Este esquema puede convertirse en un instrumento mágico, un pentáculo de los más poderosos.
Todo está ahí, todos los principios, todos los elementos, todos los factores con los cuales el Señor ha creado el mundo.
Tenéis aquí un sistema que os ayudará a no dispersaros en vuestro trabajo espiritual.
Si lo trabajáis durante años, introduciréis en vosotros mismos un orden, un equilibrio, que os reforzará y armonizará.
Cuando dispongáis de un poco de tiempo, reflexionad sobre el Árbol de la Vida, elegid una sefira, concentraos en él e intentad desarrollar las cualidades y las energías que contiene.
Tanto si tenéis necesidad de luz, de amor, como de fuerza, de protección, de generosidad, de justicia o de vida... recurrid al Árbol de la Vida: está ahí a disposición de los hijos e hijas de Dios que necesitan alimentarse de la vida divina.
En las iconografías orientales y occidentales, Miguel es representado en dos papeles particulares:
☯ como un Arcángel combatiente, con la espada o la lanza en la mano, revestida por coraza, guapísimo y fúlgido de luz, vencedor contra el Mal, a sus pies los semblantes de la serpiente o del dragón. Papel evidenciado en el Libro de Daniel y en el Apocalipsis.
1. como un Arcángel que lleva en mano una balanza, para pesar las almas, cuál Guía de las almas en el momento del tránsito, en el día del Juicio. Y, en efecto, la Iglesia, en la Misa de los difuntos, le encomienda las almas encaminadas hacia la luz santa. Por tal razón muchos cementerios y osarios le son dedicados a Miguel, defensor de los moribundos. Su figura les aparece en las primeras páginas del Biblia como guarda de la puerta del Paraíso terrenal.
En el Antiguo Testamento es mencionado en particular en el libro de Daniel, como jefe o cabeza de la milicia celestial que defiende el orden.
Este papel recuerda la tarea de los avatares, que según el Purana periódicamente descienden sobre la tierra para restablecer el dharma, el orden cósmico puesto en crisis por las fuerzas disgregantes.
2. en el Nuevo Testamento, S Miguel Arcángel es presentado como adversario y vencedor del Dragón. La descripción de la batalla y su victoria es contenida en el Apocalipsis. También en este, la imagen del caballero recuerda la descripción del avatar esperado en esta época (Kalki) según la tradición hindú.

La acción del arcángel Miguel aparece extraordinario en los textos sagrados. Las fuerzas presididas por el arcángel Miguel son fuerzas de equilibrio, de justicia, por lo tanto de discernimiento entre lo bueno y lo malo, con vista de liberar lo que es bien y de transformar lo que es el mal. Pero el bien y el mal están tan estrechamente unidos que no se pueden separar prematuramente sin provocar alteraciones.
El arte de separar los contrarios es lo más difícil que hay, y está en la naturaleza de los Iniciados instruirse en este arte.
No es fácil separar la nuez de su cáscara, pero la naturaleza sabe cómo hacerlo: ella deja madurar el fruto, la cáscara se abre sola y la nuez se libra.
Esta separación es el símbolo de la madurez. ¿Os acordáis parábola del Evangelio sobre la cizaña y sobre el buen trigo?
El tiempo de la siega es aquel en que los frutos están maduros.
Necesita por lo tanto esperar aquel momento para separar el mal del bien, y tal separación será obrada por el arcángel Miguel.
La luz triunfará sobre las tinieblas: ha sido predicho y así será. ¿Por qué no participar en tal acontecimiento?
Es interesante notar que también Rudolf Steiner en numerosas conferencias se detiene sobre el nuevo ciclo espiritual, sobre la nueva fe micaélica, y es decir sobre la misión de Miguel afirmando que en este ciclo le corresponde enseñarle al hombre el camino del Cristo: Los verdaderos pensadores son los que sirven a Miguel como el regidor del pensamiento cósmico. Miguel en efecto libera los pensamientos del yugo del cerebro y lo abre al mundo del corazón...
En él la imagen del mundo se vuelve revelación llena de sabiduría que desvela el intelecto del mundo cuál divina acción universal.
En esta acción universal, vive la rapidez del Cristo por la humanidad; a través de la revelación universal de Miguel, tal rapidez puede revelarse así al corazón de los hombres.
En este orden de ideas además ha sido posible comunicar conocimientos espirituales hasta ahora guardados en el misterio de las comunidades esotéricas, con la llegada, cuál Espíritu del Tiempo, de la entidad del arcángel Miguel, al final del sigo XIX.
En el que por su misma naturaleza, entrega hacia el hombre el impulso de querer conocer tales misterios.
El Espíritu quiere que el hombre lo reconozca en plena conciencia y libertad.
También los textos sagrados de la India contienen indicaciones significativas sobre la época en la que vivimos, denominada Kali Yuga o Edad del hierro, para evidenciar que en esta época la humanidad ha alcanzado un punto peligroso de alejamiento del Cielo, de la espiritualidad, del Ser Superior.
Según estos textos sagrados después de la edad del hierro, se habría realizado una nueva edad del oro gracias a la intervención de un gran ser que tendrá que descender sobre la tierra ayudada por otros discípulos, Kalki avatar.
En todo el curso de su actividad, Aïvanhov no ha dejado nunca de exhortar a sus discípulos para que participen con el corazón y con el pensamiento en este gran trabajo cósmico de realización.


EL ADVENIMIENTO DE UNA NUEVA EDAD DE ORO

El Veda y los Rishi

El Veda, es la ciencia sagrada de la India antigua y constituye quizás uno de los más antiguos documentos de la espiritualidad humana. El Veda se articula en cuatro partes:
1. Rig Veda: Veda alabanza;
2. Sama Veda: Veda cantos sagrados;
3. Yajur Veda: Veda rituales;
4. Atharva Veda: Veda fórmulas mágicas y terapéuticos.
El Veda ha sido puesto por escrito por el gran rishi Vyasa, el que escribió también los Upanishad, el Vedanta-sutra (comentario sobre la esencia de los Veda), los Purana y el Mahabharata, llamados comúnmente quinto Veda.
Los rishi (o sabios-videntes) fueron grandes sabios, los cuales gracias a su superconciencia vieron las enseñanzas -la raíz de Veda es decir vid, es ver, relativo a las verdades y que luego transmitieron a otros.
Se trató por lo tanto de revelaciones recibidas y no de sistemas filosóficos elaborados.

LOS PURANA Y LOS AVATARES

Los Puranas -colecciones de historias de los tiempos antiguos o Sagradas Tradiciones- comparables a nuestra Biblia, tratan cinco argumentos: la creación del universo; su destrucción y recreo; la genealogía de las divinidades; las distintas épocas del mundo con indicación de la conducta espiritual ha tener en cuenta en cada uno de los ciclos; la historia de las grandes dinastías.
Entre los Puranas, se distinguen 18 mayores (Maha Purana) y 18 menores (Upa Purana), en cada uno de ellos encontramos la presencia de una particular divinidad, de las que son presentadas su vida, culto y mitología, además de las manifestaciones de los avatara y las relativas enseñanzas espirituales.
Los 18 Maha-Purana son:
1) Brahma Purana
2) Padma Purana
3) Vishnu Purana
4) Vayu Purana
5) Bhagavata Purana
6) Naradiya Purana
7) Markandeya Purana
8) Agni Purana
9) Bhavishya Purana
10) Brahmavaivarta Purana
11) Linga Purana
12) Varaha Purana
13) Skanda Purana
14) Vamana Purana
15) Kurma Purana
16) Matsya Purana
17) Garuda Purana
18) Brahmanda Purana.

La Era de Acuario
Los avataras son:
Matsya,
Kurma,
Varaha,
Narashima,
Vamana,
Parasurama,
Rama,
Krishna y
Budha.

El próximo es denominado Kalki, el destructor de las impurezas, el décimo avatar que aparecerá según la tradición en esta época.
Es interesante observar como la definición de destructor de las impurezas o suciedad nos recuerda una de las doce fatigas de Hércules: limpiar los establos de Augia que el homónimo rey de los Epei no limpió jamás.
Hubo tal acumulación de paja y estiércol que imposibilitó la limpieza.
Hércules logró la empresa desviando hacia los establos el curso de los ríos Alfeo y Peneo, que barrieron con el ímpetu de su corriente toda la enorme mugre.
Las aguas de los ríos de que se valió Hércules corresponderían simbólicamente a las Aguas espirituales o bien, en la enseñanza de la filosofía iniciática, la del décimo primer periodo, el de Acuario, el de las aguas que serían capaces de purificar el subconsciente del hombre.
Si consideramos que Aivanhov conecta el símbolo de esta fatiga de Hércules con la señal del Acuario -Las 12 Tribus de Israel y los 12 Trabajos de Hércules en relación al zodíaco, del libro El zodíaco, clave del hombre y del universo- se deducen profundas correspondencias entre la figura del Kalki avatar, el destructor de las suciedades y el Viejo Sabio del símbolo del Acuario, que vierte aguas purificador sobre la humanidad.
No al azar, el símbolo de la enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal, transmitida en esta época por P Deunov y O M Aivanhov, vuelve a llamar cumplidamente a la era del Acuario, las nuevas corrientes de universalidad, fraternidad y unidad.


LOS CICLOS Y EL DHARMA ACTUAL
Según el Trimurti, la Trinidad hindú, tenemos las siguientes distinciones:
Afán es el creador,
Shiva asegura la transición de un mundo a otro y
Vishnu que, en cambio, entra en la manifestación cósmica para sustentarla y mantenerla -Vishnu el conservador, manifestándose en numerosos avataras (encarnaciones), que descendieron para proteger el mundo de las fuerzas que periódicamente ponen en crisis el orden cósmico o bien el dharma.
Si Vishnu no interviniera en los momentos de crisis, las fuerzas disgregadoras tendrían la ventaja. Vishnu es por lo tanto el guarda de la ley universal, del dharma.
Los ciclos evolutivos son divididos cada uno en cuatro períodos llamados yuga:
1. El primer período es la edad del oro o la Verdad (Satya Yuga), en el que la humanidad tiene una espontánea sabiduría dada por su vecindad con lo divino;
2. El segundo es la edad de la plata (Tetra Yuga);
3. El tercero es la edad del Bronce (Dvapara Yuga);
4. El último es la edad del Hierro (Kali Yuga).

EL KALI YUGA Y LA EDAD DE ORO

Actualmente el hombre se encuentra en el Kali Yuga, al final del que se tendrá una nueva Edad de Oro.
Kalki será, según la tradición de los Purana, el próximo avatar de Vishnu, el fundador de la nueva edad del oro.
Aparecerá, simbólicamente, cabalgando un caballo blanco, empuñando una espada, y será el fin del Kali yuga, la actual época de oscura en cuyo seno prevalece la vida pasional y en la que el hombre amenaza siempre con alejarse más de su misma naturaleza divina, del justo y por tanto del propio dharma, viviendo a causa de eso, grandes angustias y sufrimientos.
También hay aquí profundas analogías entre la figura del Kalki avatar y la llegada en el Apocalipsis del Cristo.
Luego está el cielo abierto y un caballo blanco; él que lo cabalgó se llamó Fiel y Veraz: él juzga y combate con justicia.
Sus ojos son como una llama de fuego, tiene sobre su jefe muchas diademas; entrega escrito un nombre que nadie conoce.
Está envuelto en una capa empapada de sangre y su nombre es Verbo de Dios.
Los ejércitos del cielo lo siguen sobre caballos blancos, vestidos de lino blanco y puro. De la boca le sale una espada afilada para golpear con ella a las gentes. Él las gobernará con cetro de hierro y empujará en la cuba el vino de la cólera furiosa del Dios omnipotente. Un nombre lleva escrito sobre la capa y sobre el fémur: Rey de los reyes y Dios de los señores.
Restaurar el dharma quiere decir, en el ciclo actual, ayudar al hombre a encontrase dentro si su misma naturaleza divina, para que pueda manifestarse concretamente en la conciencia individual, en los comportamientos individuales y colectivos.
En Sois dioses mostró vivir con el propio ser esta verdad, el dharma individual y colectivo que permitirá respetar la Ley Moral Cósmica.
No la retirada ascética pero se la realización en la materia, en el templo interior, en los comportamientos, en los pensamientos y en los sentimientos.
Quizás se puede afirmar que el Avatar, bajo el perfil de la manifestación, prescindiendo de eventuales y discutibles identificaciones con una determinada persona física, es ciertamente un Principio divino que se manifiesta, una Enseñanza Iniciática que se aclara, que baja sobre la humanidad como el agua que Acuario vierte sobre la colectividad, y que se dirige al hombre ofreciéndole la mano para levantarlo de la oscuridad, del sufrimiento en el que ha caído.
Es una Enseñanza que ofrece a todos los que lo quieran, posibilidad y métodos para retornar a la casa del Padre.
En la edad de Acuario, la ignorancia, el materialismo, y el despotismo se desplomarán; únicamente las nociones de fraternidad y universalidad reinarán.
La Inteligencia Cósmica ha construido al hombre de forma que no pueda alcanzar su plena expansión si no mantiene el vínculo con su mundo superior, de donde recibe la luz y la fuerza.
Es por ello que en tanto confíe únicamente en su limitado intelecto, carece de posibilidades de ver y de preverlo todo, produciéndose errores catastróficos en todos los sentidos.
Los que sitúan su poder en la técnica, la industria, el progreso material, están condenados a perecer tarde o temprano.
Porque sus obras, inspiradas sólo por el deseo de dominar al mundo sin tener en cuenta los designios de la Inteligencia Cósmica, remueven las capas de la atmósfera física y psíquica provocando fuerzas hostiles, potencias temibles que se desencadenan contra ellos.
Pronto, la edad de Acuario producirá grandes trastornos que harán comprender a los que sobrevivan, que hay leyes que se deben respetar.
La nueva vida que se está preparando está más allá de la imaginación por su belleza, su esplendor y su armonía.
Porque todas las criaturas que están dispersas por el mundo y que trabajan en secreto buscando el Reino de Dios, se encontrarán y obrarán por medios impresionantes, y las fortalezas de la ignorancia, del materialismo, del despotismo, se desplomarán.
Nada podrá impedir la llegada de la nueva época, de la Edad de Oro.


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